Gracias al buen clima en la mayoría del territorio español, estamos acostumbrados a conducir durante todo el año con pocas preocupaciones sobre el estado de la carretera y del tiempo. Pero ahora llegan las estaciones más duras y es aconsejable recordar algunos consejos y trucos para saber cómo conducir en otoño con total seguridad y tranquilidad para ti y el resto de conductores.

Dependiendo de en qué zona del territorio nacional vivas, te encontraras con una o varias de estas situaciones adversas con más asiduidad, así que no está de más recordar algunos consejos para conducir durante los meses de octubre a enero.

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Precaución al máximo al conducir en otoño

Para conducir en otoño con la máxima seguridad y comodidad debemos dejar el verano atrás, cambiar de mentalidad y ser conscientes que viajar con el coche en condiciones adversas no puede hacerse a la misma velocidad y tranquilidad que cuando tenemos total visibilidad y una carretera en las mejores condiciones. Los fuertes cambios del tiempo, un mal mantenimiento del vehículo en otoño y los despistes son las principales causas de los accidentes en esta época del año, por lo que debemos estar bien alerta y seguir una serie de pautas para hacerlo con la máxima seguridad y responsabilidad.

Conducir con lluvia

Conducir con lluvia

Esta es la situación que más vamos a vivir en los últimos meses del 2104, sobre todo al norte de la península. Conducir en otoño con lluvia supone tener los cinco sentidos bien alerta, ya que al reducirse la visibilidad provoca que el tráfico sea más lento, no veamos bien los a partir de los 10 metros y afecta enormemente a la capacidad de frenada, sobre todo si no tenemos los neumáticos en buenas condiciones.

Además, el cambio de temperatura del exterior respecto al interior puede provocar la aparición de vaho, por lo que es muy recomendable tener cerca un paño o gamuza para poder abrir un hueco de visibilidad en el cristal en caso de que falle el sistema de climatización o la luna térmica. Para desempañar los cristales utiliza el aire acondicionado a la misma temperatura que el exterior, para igualarla en el interior y templar el cristal. Una vez despejado, ajusta la temperatura de nuevo a la que necesites y repite el proceso si se vuelven a empañar. Una solución rápida es abrir las ventanillas unos segundos y dejar que el aire exterior iguale la temperatura del interior rápidamente, pero esto dependerá de la intensidad de la lluvia y la velocidad a la que transites para no convertir tu coche en una piscina.

Para conducir con lluvia, además de contar con buenas escobillas limpiaparabrisas, recuerda siempre encender las luces de cruce para aumentar tu visibilidad respecto a los demás coches, así como la luna térmica para evitar que se empañe.  Reduce la velocidad para impedir que el vehículo patine con las frenadas bruscas (el famoso efecto aquaplaning), ya que la conducción suave es la clave para que no se dé esta situación, y tampoco olvides los siguientes aspectos para conducir con lluvia:

  • Procura frenar con tranquilidad y de forma suave. Evita los frenazos para no patinar y perder tracción.
  • Sigue la huella del coche que te antecede. Aprovechar el drenado de agua de sus neumáticos y asegura la buena adherencia de tu vehículo.
  • En los charcos grandes, usa la marcha más corta que puedas y pasa con las cuatro ruedas para no quedarte atascado.
  • Conduce de forma suave, con giros lentos y aceleración progresiva.
  • No te relajes. Comprueba constantemente los espejos y el estado del tráfico por delante del coche que te antecede.

Conducción con hojas en la calzada

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Conducción con hojas en la calzada

Conducir en otoño por el monte pirenaico en esta época del año es una gozada gracias al despliegue de color de los árboles de hoja caduca… pero estas también son una preocupación más para el conductor, ya que restan adherencia del coche y pueden provocar el mismo efecto que el agua.

Al adentrarte en el monte, las hojas pueden acumularse en exceso y estar mojadas por la lluvia o el rocío. Para atravesarlas con seguridad, y evitar que el coche se deslice o patine, reduce la velocidad y gira el volante con suavidad en las curvas. Ten en cuenta que las hojas pueden estar congeladas, por lo que la velocidad deberá ser todavía menor, y tendrás que estar más atento a los posibles deslizamientos del coche.

Por otro lado, las hojas de los árboles también pueden obstruir los huecos de ventilación del vehículo, por lo que es recomendable quitarlas cuando llegues a casa. Te sorprendería la cantidad de hojas que pueden acumularse bajo el capó, convirtiéndose en foco de olores de humedad y suciedad.

Qué hacer con niebla en la carretera

Qué hacer con niebla en la carretera

Esta es una de las situaciones más angustiosas, ya que la niebla densa y profunda puede impedir la visión incluso del final del capó. Las claves para conducir en otoño bajo las incomodidad de la niebla es básica: luces de cruce, antiniebla y velocidad muy reducida. Las luces largas, ya que no sirven de nada y de deslumbrarán.

En autopista incluso puedes verte sorprendido usando la segunda marcha al entrar de golpe en un banco de niebla, ya que no verás absolutamente nada en cuestión de un segundo. El peligro de esta situación es que los accidentes simplemente aparecen de repente: peatones y coches surgen de la nada y es prácticamente imposible corregir la trayectoria del vehículo antes del desastre.

Así que recuerda llevar a punto los faros de tu coche, bien alineados y a la altura que corresponde si vas cargado de equipaje, y reduce la velocidad en función de la densidad de la niebla para que puedas reaccionar en caso necesario. Y si te encuentras en una carretera vacía y aislada, pita de vez en cuando para advertir a peatones y animales de tu inminente paso.

Conducir con granizo

Conducir en otoño con granizo

La regla de oro es no conducir si va a granizar o ya ha empezado hacerlo, incluso si son bolas pequeñas de hielo o “parece que va a parar”. A 50 kilómetros por hora tu coche se convertirá en un colador muy grande y caro. Además, cuando graniza, la calzada se cubre rápidamente de hielo, y el peso del coche tritura las pelotas de hielo como si fuese puré de nieve. Al circular con granizo, se va dejando una fina capa de hielo deslizante que cada vez se hace más gruesa y peligrosa, haciendo que la conducción sea inestable, insegura e impredecible, ya que podrías patinar en cualquier momento.

Si continúas conduciendo, además de destrozar los cristales y la carrocería, muchas esferas pueden salir disparadas hacia los lados, lo que puede provocar heridas a viandantes y coches aparcados. Por esta razón, si te pilla una granizada en otoño, aparca lo antes posible, cubre con una manta el cristal delantero y trasero, y reza para que pase pronto y puedas retomar la marcha.

Como has visto, conducir en otoño requiere un poco más de atención, pero el sentido común y la conducción responsable harán que tus viajes en la estación más melancólica del año sea lo más segura, agradable y relajante posible. ¡Disfruta del paisaje!


Imágenes | josephdepalmaRick_Austin, Eric Caballero, Khánh Hmoong, quinet, BB Photoworks

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